solemos imaginar
que la eternidad es un asunto del pasado,
que hemos estado viviendo para siempre
ya desde hace tiempo.
supongo que tienes razón,
que en la literatura nos está permitido
hablar de lo que caduce
y de lo contingente.
no hay nada de lo que avergonzarse,
hay verdadera sabiduría en estas cosas
y también genuina belleza.