la espera es un deporte sangriento
miércoles, 12 de febrero de 2014
la verdadera literatura
no metas a los clásicos en esto.
déjalos tranquilos, no los molestes.
el asunto ya no les concierne,
lo que ellos buscaban hacer
ya lo hicieron.
hace tiempo que su jornada terminó.
preocúpate,
concéntrate, más bien
en cómo sostener un lápiz
es ahí donde ocurre la magia,
es ahí donde se encuentra
la verdadera literatura.
¿escuchas el sonido del lápiz sobre el papel?
eso, y nada más,
es lo que andas buscando.
la luz que se refleja en esta página
el viento que alguna vez acarició tu rostro,
el tenue rojo que se posó sobre una nube,
la triste arena y la espuma del oleaje,
la voz que escuchaste en una tarde lejana.
el sonido que salía de aquella casa
que parecía repetir antiguos rituales,
la figura indecisa que sus manos trazaron sobre tu espalda,
los infinitos rostros que pueblan las avenidas,
la gota casi perfecta que resbala sobre tu mejilla,
la forma como esta luz se refleja en esta página.
tantas, tantas cosas,
que hemos presenciado
por última vez.
observaciones para los supuestos hombres de mundo
"…or of what, in the language of fools, is called knowing the World."
—Jonathan Swift
Su mente es estrecha.
La política, las intrigas de pasillo,
las tabernas o los lupanares no constituyen toda la realidad.
Tampoco son su parte más relevante:
cualquier amanecer es más importante
que cualquier discurso o cualquier asamblea.
Conviene que recuerden que una caverna,
una habitación o una biblioteca no son una forma de escape:
las líneas de un libro están trazadas con la misma sustancia del mundo.
El libertinaje no es sabiduría.
luego de leer un poema de A.O.
solemos imaginar
que la eternidad es un asunto del pasado,
que hemos estado viviendo para siempre
ya desde hace tiempo.
supongo que tienes razón,
que en la literatura nos está permitido
hablar de lo que caduce
y de lo contingente.
no hay nada de lo que avergonzarse,
hay verdadera sabiduría en estas cosas
y también genuina belleza.
jueves, 9 de mayo de 2013
¿el ideal?
el ideal es que las palabras
desaparezcan de la página,
que la página y el libro se desvanezcan
y que al final el lector
quede a solas con el mundo.
las ruinas
"...these lifeless things."
—Shelley
inequívocamente nos muestran
que hubo otros,
que el espectáculo no es nuevo,
que no todo esfuerzo es vano
aunque la mayoría lo sea.
naufragio
un barco naufragó en estas costas
allí yacen sus restos
fracturados, inmóviles,
carcomidos por el salitre
y el paso del tiempo.
pero esto es sólo una apariencia,
su inmovilidad es sólo una ilusión,
indiferente a nuestros designios,
en sus entrañas aún pulula la vida,
criaturas que consideran esta madera como su hogar,
pedazos de la proa que flotan a la deriva,
sin propósito,
como cualquiera de nosotros.
ir, venir
“Si piensa que realmente viene y va,
está equivocado. Déjeme mostrarle
el camino en que no hay ir ni venir”
Nada Sagrado, p. 61.
nunca vivas un día
como si fuera el último.
procura que la muerte te agarre
desprevenido,
haciendo lo que menos esperas,
atándote los zapatos
o cortándote el pelo.
no te preocupes por tus grandes planes,
tu gran novela
o tu gran obra filosófica,
que sean los otros los que digan:
“¡qué lástima, si tan sólo hubiese tenido tiempo de culminar su obra!”
sábado, 2 de marzo de 2013
irreverencia
"Why should not we also enjoy an original relation to the universe?"
—R.W. Emerson
él ha estudiado los clásicos. conoce puntualmente
la mitología y la filosofía griega y puede imaginar
la belleza de Helena, los ojos inútiles de Homero,
la corpulencia de Platón.
conoce también el latín, la retórica romana,
la historia del imperio y se deleita en repetir
fragmentos de Cicerón y Séneca,
de Tácito y Suetonio.
tampoco desconoce otras culturas:
San Agustín y la Divina Comedia,
la China Antigua y el Lejano Oriente,
el Romanticismo y el Idealismo Alemán.
pero de noche, cuando los libros quedan atrás
y sólo permanece la ciudad con su murmullo,
sabe con certeza que el mundo siempre es virgen,
que cada momento que presenciamos
es una costa aún no descubierta.
luego se sienta a escribir y espera a que las cosas le revelen su canción secreta.
santuario
al anochecer
con la lluvia y el viento
mezclándose
entre las luces de los carros,
los D. J.’s a veces colocan
buena música en la radio
—Marvin Gaye, Stevie Wonder
o incluso Miles Davis—
y el carro,
extraviado en el tráfico como en un desierto,
se transfigura en un especie de santuario.
cenizas
"Steal from the world, and not a stone tell where I lie."
—Alexander Pope
cuando muera,
cuando llegue la noche eterna,
tranquila e inevitable,
quisiera que mis cenizas
fueran esparcidas en algún lugar hermoso,
bajo la lejana luz de la luna.
Para que lo poco que quede de mí
tuviese al mundo por lápida
y la vida de los hombres como epitafio.
sábado, 23 de junio de 2012
para el desesperado
aunque el camino a la verdad
sea difícil y a veces consideres
que no lleva a ninguna parte,
no dejes de transitarlo:
tarde o temprano verás los frutos de tu espera.
aunque el mundo te parezca perverso
y no obtengas ninguna recompensa
ni aquí ni en otra parte,
no dejes de hacer el bien:
recuerda, el bien se justifica a sí mismo.
aunque existan cosas horribles,
la violencia y la crueldad,
las máscaras y la mentira,
no dudes de la belleza:
tarde o temprano, donde menos te lo esperes,
ella aparece.
aunque las naciones no sean otra cosa
que territorios llenos de gente,
todas iguales en todas partes,
y la historia te parezca una memoria de infamias,
no dejes de ser ciudadano:
la civilización es lo único que nos hace hombres.
aunque observes a los otros comportarse como animales,
sólo preocupados por la comida, el refugio y la supervivencia;
aunque toda la ciencia nos diga, hasta el fin de los tiempos,
que no existe gran diferencia entre un hombre y un primate,
no dejes de ser humano:
cuida tu humanidad como una gema preciosa.
y aunque la muerte parezca dominar el panorama,
aunque toda hora pase
y nada dure para siempre,
no dejes de vivir:
de vivir profundamente.
viernes, 22 de junio de 2012
Borges
a pesar de las cortinas
la luz penetra la sala.
los sonidos de la calle
atenuados por las ventanas cerradas.
en el centro de la habitación,
un hombre cuenta las sílabas
sumido en la contemplación.
se distrae un momento y
añora la vida de sus antepasados.
al dormir, nada lo consuela.
a un muelle olvidado
con tu madera astillada,
llena de guano y pescado muerto,
te obstinas en resistir
el embate del mar y el pesado viento,
la ocasional lluvia, la sal y la arena,
la podredumbre y el tiempo corrosivo.
en fin, el destino de todo aquél
que vive alejado del hogar.
ritmos
los astros que se mueven
con lenta y pesada precisión,
los ríos que fluyen
como si fueran la sangre de los peñascos,
la fertilidad y los ciclos femeninos,
las danzas primitivas y modernas,
el juego constante de las mareas,
los vientos que modifican la superficie,
las íntimas pulsaciones de la pasión y el deseo
y la sangre que fluye
como si participara de una aguda pendiente,
el monzón indio y las demás lluvias del planeta,
los secretos vaivenes de la amistad y
el cambio ritual de las estaciones.
poema desentrañado de una anécdota Zen
aunque estas líneas sean imperfectas,
todo es lo mejor.
incluso si consideras que hay cosas que pueden mejorarse,
escucha, todo es lo mejor.
aunque mi voz no exprese una certeza absoluta.
la caída de las hojas secas
si tan sólo fuera el sol del verano,
no tendría por qué preocuparme por aclarar las cosas.
mi sola presencia sería garantía de claridad.
si fuera la brisa del verano,
no necesitaría esforzarme por renovar las artes.
yo sería quien mueve las copas de los árboles.
el gran responsable de la caída de las hojas secas.
si fuera una nube veraniega,
no tendría que escribir poemas para registrar mi paso por el mundo.
mi vida no requeriría de escribas.
olvido y memoria serían términos completamente incomprensibles.
si tan sólo fuera un atardecer de verano,
no tendría que preocuparme por las formas literarias.
ya todo lo importante estaría perfectamente expresado.
el sonido de los grandes poemas
es el sonido de las hojas que caen
y se amontonan sin cesar,
de la ola que termina en espuma,
de la brisa nocturna
y de la lluvia que la acompaña.
es el sonido de una guitarra solitaria,
de la flor que agoniza,
del suicida que no se arrepiente.
es el sonido de las ciudades tumultuosas,
pero también de las montañas, las sabanas
y los bosques.
es el sonido de la tierra
que parece dormida
y del agua inquieta.
grifería
el grifo gotea
constantemente,
intento apretarlo,
pero todo esfuerzo
termina por ser inútil,
a cada gota siempre
le sigue otra igual.
luego pienso
que el mecanismo
ya no funciona,
pienso en todas
esas tuberías ocultas,
en todas esas piezas desconocidas,
en los hombres que tuvieron que forjarlas
y en aquéllos a los que les tocó inventarlas,
en fin, en toda esa historia,
en toda esa compleja ingeniería
que se requiere para detener
la simplicidad del agua.
camino a la oficina
ser un hombre de negocios
y tararear tu canción favorita.
abrir la puerta
y comerciar con piedras preciosas.
saber que tienes dinero
y que tu deber es ser frívolo.
estar tan obsesionado con el dinero
que ya no importe nada más
ni siquiera la lluvia
que cae sobre los cadáveres.
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